
La feria más grande del mundo de los videojuegos, un escaparate de títulos espectaculares, el teatro de los sueños, el nido de las sorpresas, el hogar del “megatón”… Y podría seguir diciendo más de las que consideramos definiciones del E3. Da igual lo que pase el año anterior, si nos ha decepcionado o si no: 365 días después nos encontramos delante del ordenador siguiendo todas y cada una de las conferencias que se dan en Los Angeles, aunque estas sean un verdadero castigo.
El E3 2012 llegaba como una edición de transición: lo presentado, presentado está, y la nueva generación se queda para el año que viene, aunque esto ya lo veremos. El problema es cuando nos creamos nuestro propio hype, nuestras espectativas, porque cuando apostamos por el anuncio de un juego, quieras que no, esperas que se anuncie. Y si no ocurre, te decepcionas por tus propias paranoyas. Y es que una cosa nos tendría que quedar clara: con/sin E3, sin/sin sorpresas.
Me acuerdo de los dos años anteriores cuando se empezaron a filtrar anuncios importantes y todo el mundo se echaba las manos a la cabeza pensando “que presentarán en las conferencias, si ya nos han dicho todo”. La verdad es que algo de razón si tenían, porque dichas presentaciones tampoco aportaron nada nuevo al horizonte. Lo preocupante ha sido este año. Días previos al comienzo de la feria empecé a mirar distintas páginas sobre videojuegos y me dí cuenta, super ilusionado, de que no se había filtrado nada realmente novedoso. Había rumores sobre tal juego o tal bajada de precio, pero ninguna confirmación sangrante. “Bien, este año las conferencias van a ser una locura de sorpresas”, pensé con una sonrisa en los labios. Por entonces no sabía el terrible error que cometía pensando eso.
El E3, antes feria donde se presentaban juegos esperados y desconocidos, se ha convertido en un escaparate publicitario con un fin únicamente económico donde se presentan algunos videos y, como quién no quiere la cosa, se cuelan marcas externas que publicitan sus productos. Me parece increíble y vergonzoso que los señores de Microsoft, Sony y Nintendo tengan a millones de personas pendientes de sus conferencias cuando solo van allí a hacernos perder el tiempo, sin prepararse un guión ameno y sin sorpresa alguna.
Mis apuestas para la feria eran estos cinco títulos: Dead Space 3, Kingdom Hearts 3, Left 4 Dead 3, Mirror´s Edge 2 y Jak and Daxter 4. Solo uno se ha confirmado. Con esto no quiero ponerme a llorar maldiciendo mi mala suerte, que también podría hacerlo, pero me da mucha rabia el hype que se crea antes de la feria: Kingdom Hearts 3 lleva rumoreándose para la misma toda la generación, y ya no hablemos de Mirror´s Edge 2, cuya presencia parecía un secreto a voces pero que al final se ha convertido en eso, un secreto tan solo en manos de Electronic Arts.
Si Microsoft y Sony hicieron unas conferencias nefastas en cuanto a “timing” y a sorpresas se refiere (más Microsoft que Sony, todo hay que decirlo), Nintendo se llevó la hostia palma de oro con su vergonzosa y lamentable presentación. Cuando todo el mundo hablaba de que la compañía de Kyoto sería la ganadora del E3 gracias al potencial de Wii U y las novedades de 3DS, nos topamos con la triste realidad: Nintendo especifica cuatro cosas contadas sobre su máquina de nueva generación, y encima nos dice que si queremos saber más de 3DS estemos atentos a otra conferencia posterior. ¿Estamos tontos o qué? ¿Hacen una conferencia para anunciar otra conferencia, que a la vez presentará novedades? La-men-ta-ble.
Aún así, en este momento de oscuridad absoluta, me gustaría aplaudir el trabajo de Ubisoft en su conferencia. Una compañía sin hardware propio va a lo que va: a presentar juegos. Ubisoft comenzó su presentación con una coreografía bastante animada para despertar al público y a partir de ahí vinieron FarCry 3, Rayman Legends, Assassin´s Creed III… Empezaron a mostrar trailers sobre juegos esperados. ¿Hubo alguna sorpresa? Aparte de Watch Dog, no, es cierto. Pero aún así consiguieron entretener a la audiencia con un ritmo elevado y para nada cansino, algo radicamente distinto a lo hecho por las tres grandes compañías.
Yo soy un tío optimista, y sé que el año que viene estaré esperando religiosamente la llegada de un nuevo E3 con la ilusión de que me sorprendan con algo, cosa que no han conseguido ni de lejos con la edición del presente año. Hay juegos que me han gustado, desde Splinter Cell a Rayman Origins pasando por Tomb Raider o Dead Space 3, pero se me ha quedado un vacío enorme donde esperaba una locura de anuncios. Las conferencias han sido en general nefastas y el show se ha visto afectado por las mismas. No me preocuparía que sin E3 nos quedáramos sin sorpresas, pero da que pensar que con E3 también haya un “sin” delante de “sorpresas”.







